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    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    Las mesas del poder

    En política siempre se habla de las mesas como símbolo de los espacios que tiene una esfera de poder para tomar decisiones. Y en Argentina, como en todo el mundo, existen mesas grandes, mesas chicas y hasta mesas ratonas. El gobierno nacional necesita consolidar esos espacios de poder para poder depender de sí mismos, y para ello construye diariamente diversas dialécticas que surgen precisamente de ellas.

    La tal vez la mesa más pequeña la podamos representar como una mesa ratona. Aquel espacio en dónde sólo caben dos. En el caso de Cambiemos, la alianza que gobierno actualmente la República Argentina, el PRO es sin duda alguna la columna central del espacio. Y como tal, es quien encabeza este pequeño reducto de poder conformado obviamente por el propio Presidente de la Nación y una persona de su confianza como es Nicolas «Nicky» Caputo. Empresario de la construcción y de otros rubros, pero sobre todo amigo personal del Presidente es su principal consejero político. La «mesa» política, o en realidad los que hacen política prefieren omitirlo por no decir ignorarlo ya que no lo consideran un tipo de la política.

    En segundo lugar podemos mencionar a la mesa, diríamos, reservada dónde sólo «entran» personas con un alta consideración en este caso del Presidente. Macros Peña («…mis ojos» según definió el mismo Macri), María Eugenia Vidal («…la fortaleza») y Horacio Rodríguez Larreta («…el verdadero jefe de gabinete») son las tres personas que se sientan en ella. Es tan exclusiva que muchas veces ni siquiera se sienta Macri. Es que justamente el Primer Mandatario confía tanto en ellos que les brinda su total respaldo sin necesidad de tener que estar presente en sus típicos almuerzos de San Talmo. Peña tiene la visión de la comunicación, aunque cada vez pesa más en la política según dicen algunos. Vidal es sin lugar a dudas la estrella política de Cambiemos, pero sobre todo del PRO. Una jóven dirigente que se hizo desde abajo en el partido y llegó a la gobernación de la provincia más compleja del país. Y Larreta es la inteligencia y gestión, por eso lo extrañan tanto aún hoy en el gabinete nacional. Esta mesa cada vez tiene más peso no sólo por su influencia, sino también por su poder de decisión.

    La tercera mesa, es la de trabajo. Si bien se puede confundir con la de directorio, que vendría a ser la mesa (a veces ampliada) de gabinete, en realidad está más relacionada con la toma de decisión del rumbo en la gestión. En ella se sienta Macri y Peña, y sus dos vice jefes de Gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana. Además participan Rogelio Frigerio, el ministro político, su amigo Emilio Monzó (Presidente de la Cámara de Diputados y operador político), y su par del Senado, la Vice Presidente Gabriela Michetti junto al Presidente Provisional Federico Pinedo. Claro está que a esta mesa le está faltando alguien monetario, para ello a veces participa Federico Stursseneger, Presidente del BCRA. La ausencia de un Ministro de Economía puro, obliga o permite (según quien lo vea) que los miembros de la jefatura de gabinete y al banquero cental, sean más que determinantes en la política económica del país. Y sobre todo al propio Mauricio Macri, que sólo le falta una libreta para anotar como lo hacía el ex Presidente Néstor Kirchner.

    Cae de maduro preguntarnos qué sucede con Ernesto Sanz y Elisa Carrió, miembros fundadores de Cambiemos (UCR y Coalición Cívica respectivamente). El primero pasa sus días en Mendoza haciendo política a la distancia, pero tiene acceso directo y privilegiado al Presidente. No necesita intermediarios, pero tampoco se extralimita en sus funciones (una especie de asesor ad-honorem). Se hablan más seguido de lo que uno piensa y el radical lo visita asiduamente al Presidente, ahora en la Quinta de Olivos (ya que Casa Rosada está siendo remodelada internamente, entre otras cosas para tener más sala de reuniones…muchos extrañan el palacio de la Ciudad de Parques Patricio todavía). Lo que si, cada tanto se permite poder negociar que gente de su confianza o arraigada a su conducción partidaria, tenga nuevos cargos en el gobierno nacional, una de las quejas eternas de la UCR.

    Por el lado de Carrió, el gobierno intenta que interactúe con otros funcionarios pero la Diputada sólo se reúne a solas con Macri. Durante la campaña era Monzó quien de alguna manera trabajaba su perfil, pero ahora ella sabe que juega en otra liga y se ganó el derecho de audiencia privada. Para llamar la atención del Presidente, usa a los medios inteligentemente y crea esa expectativa de «cortocircuito». A Carrió y Macri los une el espanto: el retorno del kirchnerismo. Mientras esa posibilidad esté latente, no habrá fractura real entre ellos. Una vez que esto quede en la historia, el rol de la Diputada y por qué no el del Presidente, podrían variar.

    Finalmente, y como no podía faltar en política, está la mesa del quincho. Aquel espacio donde hay cierta complicidad, no necesariamente reserva, un poco más de relajo y donde no sólo hay miembros del oficialismo. La política es el denominador común. En esta mesa podemos encontrar a Emilio Monzó, Rogelio Frigerio, Sebastián García de Luca (Secretario del Interior) junto a los legisladores Angel Rosas, Mario Negri, Fernando Sánchez, Eduardo Amadeo, Nicolás Massot por nombrar algunos oficialistas. Del lado de la oposición podríamos destacar a Sergio Massa, Marco Lavagna, Diego Bossio, Axel Kicillof, Eduardo Romero, Juan A. Medina, Miguel A. Pichetto, Gerardo Zamora y Omar Perotti entre otros. Todos ellos le dan cierta gobernabilidad parlamentaria al Congreso e interacción con los gobernadores.

    Parece una paradoja terminar con el Congreso, porque es el reducto de la política que más mesas tienen. Y vaya casualidad este año será el que menos interactúe.

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