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    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    El vals de Macri y los gobernadores

    Imaginemos un casamiento. En todo casamiento, aunque cada vez menos, se baila el vals. El vals, es ese momento donde todo el mundo se pone de pie y se acerca a la pista para rodear a los novios. De a poco, los invitados, empiezan a buscarlos para compartir dicha pieza de la danza.

    Algunos bailan porque realmente lo sienten y quieren compartir ese momento de felicidad con los novios. Otros lo hacen porque se ven obligados. En otros casos porque, ya que fueron, tienen que hacerlo y otros porque simplemente les gusta figurar. Claro, siempre están aquellos que se esconden y no aparecen en ese momento, por vergüenza.

    Bueno; en este momento, Mauricio Macri vendría a ser como la novia de un casamiento. La real protagonista de toda boda. Y los gobernadores serían aquellos invitados que se levantan para rodear la pista de baile entrada la noche. Con la puesta en escena de esta semana para dirimir la fallida expulsión de Julio de Vido como Diputado Nacional por su falta de idoneidad moral para ocupar ese cargo, quedó mucho más en evidencia qué tipo de invitado es cada uno.

    Hace tiempo que el gobierno nacional viene generando diversas estrategias con propios y ajenos, sabiendo que este momento electoral llegaría.  Como hemos mencionado en alguna oportunidad, el gobierno, además de los gobernadores “propios” (María E. Vidal por Buenos Aires, Horacio R. Larreta por CABA, Gerardo Morales por Jujuy, Ricardo Colombi por Corrientes y Alfredo Cornejo por Mendoza) ha sabido trabajar los vínculos con muchos otros gobernadores del peronismo y afines para tener al menos una relación cordial, y por momentos mutuamente complaciente según la necesidad.

    Roxana Bertone (Tierra del Fuego), Omar Gutiérrez (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Hugo Passalacqua (Misiones), Domingo Peppo (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Schiaretti (Córdoba), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Casas (La Rioja) y Sergio Uñac (San Juan) son jefes provinciales con los que el gobierno nacional se encargó de apostar a una vinculación constructiva sin importar el signo político al que pertenecen. A lo sumo podríamos agregar a este listado al socialista de Santa Fe Miguel Lifschitz, a Lucía Corpacci (Catamarca), Claudia Ledesma (Santiago del Estero) y Mario das Neves (Chubut) aunque han tenido una relación más inestable en el tiempo por diversos motivos como temas de gestión en seguridad, conformación de programas regionales y obviamente caja presupuestaria.

    Los casos tirantes y que también contamos son: Alberto R. Saá (San Luis), Gildo Isfrán (Formosa), Jorge Verna (La Pampa), Alicia Kirchner (Santa Cruz) y Juan Manzur (Tucumán). Con relación a Formosa, San Luis y La Pampa, tienen autonomía para enfrentarse porque al tener superávit comercial les brinda independencia en materia de confrontación política. A este grupo sólo se sumaría Santiago del Estero en iguales condiciones (que como Corrientes tendrá elecciones a gobernador este año). El Senador Gerardo Morales (ex gobernador y marido de la actual gobernadora) será candidato a pesar que insistió en que su mujer se postule de nuevo (los dos tienen intención de voto por encima del 70%).

    Con relación a Santa Cruz, Tucumán y, por qué no Formosa y Córdoba, podemos hacer un breve análisis. La primera está quebrada financieramente, y el gobierno nacional da por sentado su triunfo este año en las elecciones de medio término. La ex Ministra de Desarrollo Social de CFK sí o sí depende del gobierno nacional para hacerse de fondos, pero ella debe mantener fiel a su apellido, su adversidad política en cuanta ocasión pueda. El caso De Vido fue un ejemplo.

    Con Tucumán, el gobernador Juan Manzur necesitaba despegarse (?) de su antecesor, el ex radical y Senador Nacional José Alperovich. Supo construir una muy buena relación, y por momentos los analistas lo mencionaban a él junto a sus pares de Salta y Córdoba, como los gobernadores justicialistas aliados a Macri. Es más, el tema limones y el ingreso al mercado norteamericano, los unió a pesar que Manzur quiera arrojarse la gestión como propia cuando los mismos productores limoneros suelen decir que “…si no fuese por Macri, esta negociación se hubiese caído”.

    Manzur es un caso muy parecido al de Córdoba, otro de los que a pesar de su edad, quisieron mostrar una renovación partidaria al menos desde lo discursivo. Sucede que tanto en Tucumán como en Córdoba, el oficialismo nacional tiene candidatos que miden bien y/o experiencias recientes con resultados que han sido más que satisfactorios. Es por eso que ambos mandatarios provinciales deben salir ahora a confrontar políticamente con Macri para poder retener su provincia en términos políticos. Si no ganan esta elección por una buena diferencia, estará en juego nada más y nada menos que la conducción de la misma en 2019.

    Además, cada uno de estos gobernadores tienen sus competencias internas. Manzur con Alperovich que quiere ser gobernador de nuevo, y Schiaretti con José M. de la Sota pero también con su actual vicegobernador, Martín Yaryora. Un joven con grandes aspiraciones políticas que va como primer candidato a Diputado Nacional por la provincia.

    Finalmente, y de este lote a analizar, está Formosa. En Casa Rosada algunos funcionarios suelen repetir “…la provincia de Gildo es la más ordenada del país”. Claro, la provincia de Gildo lo  es porque gobierna ininterrumpidamente desde hace 22 años y gran parte de su mantenimiento en el poder responde a que la gran parte de los formoseños son empleados públicos (algo similar ocurre a San Luis y La Pampa). Con yuyo cualquiera es brujo, se suele decir.

    Lo que si sorprendió, inclusive a muchos operadores políticos del gobierno, es la actitud de algunos gobernadores con los que cuentan supuestamente para ponerle un freno a CFK si es necesario, entre otras cosas. El comportamiento de diputados, que responden a ellos, en la sesión especial para tratar el caso de Vido los dejó boquiabiertos. Uñac, Casas, Bordet, Peppo, Ledesma y Corpacci son seis gobernadores que en mayor o menor medida necesitan, y salvo Ledesma, ninguno tiene tanta independencia como para plantarse ante el gobierno. El entrerriano Bordet, provincia de la que también es oriundo el Ministro del Interior Rogelio Frigerio (que analiza si será candidato en 2019 cada vez que puede), es el caso más emblemático quizás. Con él si cuentan para trabajar a futuro según fuentes oficiales.

    Esta sesión le dio al gobierno la posibilidad de acelerar la confrontación con algunos, de exponerlos bajo una estrategia electoral pensada, que consiste en anotar con quienes tendrá que “negociar” mejor y, en algunos casos, el de hacerles pagar caro el poco compromiso para comenzar a cerrar de una vez por todas una época tenebrosa en términos de corrupción de Argentina. Por eso, antes de pedir la mano de la novia para bailar el vals, hay que recordar porque uno fue invitado al casamiento pero también desde el lado de los novios, si valía la pena invitarlos.