es
    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    Las PASO, pasarán

    Llegó el fin de semana de las PASO. Una PASO algo irrelevante si analizamos cómo llegamos hasta aquí. Una elección que al parecer tendrá lluvia al menos en la Ciudad de Buenos Aires y parte de la Provincia, y que sumado al desinterés por las elecciones en sí misma, despertará cierta apatía en los votantes.

    En la última elección nacional, entre la primera vuelta y el balotaje se registró entre un 70% y 80% de concurrencia a las urnas, aproximadamente. Se espera que el próximo Gobierno, al menos desde el oficialismo, vaya por lo menos un 65% del padrón electoral. Pero alcanzar ese porcentaje ya es todo un desafío.

    El Gobierno está confiado en triunfos en provincias donde ya tiene cimientos construidos, tal como mencionamos. Algunas son: Jujuy, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires y Corrientes. A ese lote podemos agregar Entre Ríos y Santa Cruz; y esperan poder repetir resultados en Córdoba y Santa Fe. En estos últimos dos casos será difícil, por el arraigo que existe en esas provincias del peronismo y el socialismo respectivamente.

    La provincia de Buenos sigue siendo “la madre de todas las batallas”. Macri dejó el cierre de campaña en manos de su gobernadora. Mientras él estaba en Córdoba, Vidal cerró la campaña cual candidata. Sus candidatos, precisamente, la seguían sentados en una silla. Si bien participaron algo más al final de la campaña, dicha participación se dio con algunos graves errores de comunicación y pronunciamiento. De todas maneras, ella fue la cara de Cambiemos en la Provincia.

    Así como hablamos de Buenos Aires, distrito reñido en cuanto a cómo terminará todo, tenemos que agregar a otras provincias en donde el tema está muy parejo también. Tucumán, San Luis, Chaco, La Rioja, Catamarca, Tierra del Fuego, Salta y Neuquén. En todas estas provincias el Gobierno también presentó candidatos propios, en su gran mayoría sin internas, pero en algunos los son candidatos reinventados. En Tucumán y Neuquén existen candidatos que supieron apoyar a otras fuerzas en otro momento, como José Cano a Sergio Massa en la primera provincia. O en San Luis con un ex gobernador como Claudio Poggi que fue “el gobernador de los Rodríguez Saá”.

    El resto son las provincias en donde el oficialismo no cree posible tener triunfos. Lo que no quiere decir que tenga malos resultados. En muchos de estos distritos todavía le falta construir un piso relevante, y por lo tanto, todo suma, literalmente. Nos referimos a Río Negro, Formosa, La Pampa, Santiago del Estero, Misiones, San Juan y Chubut. En todas estas jurisdicciones los respectivos oficialismos son muy fuertes, pero a la hora de votar en el Congreso a partir de 2018, muchos de los nuevos legisladores podrán hacer causa común con el oficialismo.

    Recordemos que el Congreso, versión 2018, tendrá la misma particularidad de los últimos dos años, que fueron los primeros años de gobierno de Cambiemos. El arte de la negociación a cargo de la mesa política del oficialismo comandada por el Presidente de la Cámara Baja, Emilio Monzó, tendrá que seguir siendo ejercitada, tal vez con menos bloques. A propósito de esa mesa política, si la extendemos al Poder Ejecutivo, la misma se termina convirtiendo en una mesa de 10 personas entre secretarios, legisladores y un Ministro. “Estamos en modo avión” repiten algunos miembros por estos días. “Vamos a trabajar para que Vidal gane, pero esta es una elección para la que nosotros no diseñamos la estrategia”. ¿Será un presagio? No lo sabemos.

    Lo cierto es que después del próximo domingo viene el lunes, y luego el martes y así sucesivamente. El humor social no cambiará significativamente. Se sobredimensiona una elección que arrojará tendencias hacia octubre, pero no cambiará o cambiará muy poco la vida diaria de la ciudadanía. Los mercados nacionales e internacionales están más preocupados sobre qué pasará con el país en materia de estabilidad económica si gana la ex Presidente CFK. El gobierno apuesta a octubre y a un voto útil. Por eso veremos… quizás tengamos un voto más racional durante las PASO y un voto más estratégico durante las generales.