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    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    Argentina necesita de todos

    Entramos en la etapa del reformismo permanente. El lunes pasado el Presidente Mauricio Macri presentó ante más de 170 personas, las mesas de consensos básicos. Y como dijo en las últimas horas en #BYMA, lo básico es porque hay cosas que ya se están haciendo. Todo apunta a tener cierta normalidad en algunos aspectos, algo elemental pero no tan obvio en Argentina.

    Este paquete de reformas se basan en tres ejes: responsabilidad fiscal, inflación e impuestos, favorecer la creación de empleo y el fortalecimiento de la República. Detrás de cada una de estas decisiones, hay ganadores y perdedores pero no en términos absolutos. Como en toda medida que se toma, siempre hay algunos que se verán beneficiados y otros perjudicados. Pero lo más importante en ese sentido, lo remarcó el mismo Presidente también: “…todos tenemos que ceder un poco”. Clave.

    Ya se presentaron algunos planteos empresariales sobre lo que sería la reforma tributaria ya que la modificación de algunas alícuotas no fue bien recibida por sectores que se verían afectados. Inclusive, muchos se mostraron molestos cuando el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, justificó algunas decisiones anclándose en recomendaciones de la OMS. Esos mismos hubiesen querido tener conversaciones con él antes de los anuncios. De todas formas, tanto estos pronunciamientos como muchos otros que están previstos, se mudan al Congreso y es allí donde habrá negociaciones entre bloques legislativos y cámaras empresariales a partir de ahora.

    Así como Dujovne presentó los lineamientos tributarios que se aproximan, lo propio hizo su par de Trabajo, Jorge Triaca. Pero las reacciones de su contraparte, los sindicatos, se hizo esperar un par de horas más. Y aquí si vale la pena detenerse. Cuando el Presidente dice que todos tienen que ceder un poco, básicamente se lo está diciendo a las clases dirigentes. Pueden estar de acuerdo o no en el cómo, pero todos tenemos que acordar en el qué. De nada sirve comparar estos cambios con reformas que se aplicaron durante el aberrante proceso dictatorial que se dio en Argentina.

    Y eso es precisamente lo que no necesita el país. Comparaciones odiosas, innecesarias e injustificadas. Primero porque este gobierno se eligió democráticamente como viene sucediendo hace más de 30 años. Entonces cualquier comparación de ese tipo, atrasa. No suma y genera otro tipo de discusión en este momento de Argentina. Hay que ser muy responsable al momento de declarar, porque si no quedan situadas en el inconsciente colectivo palabras que ya no deberían ni figurar en el lenguaje cotidiano.

    Como escribió en estos días Ernesto Tenembaum en su columna semanal de Infobae, tenemos una extraña fascinación por esa palabra, cuando ya dejó de ser un peligro real. Somos parte de un sistema democrático con sus falencias y virtudes, pero consolidado que tiene mucho por recorrer aún. Entonces cuando un dirigente llama al estado de sesión permanente como si fuera un mecanismo innovador para debatir estas cuestiones y encima hace referencia a años de total oscuridad del país, es no entender el momento en el que estamos y sobre todo la necesidad que tenemos como sociedad. Es ahora cuando se vislumbran mucho mejor aquellos dirigentes con afán de construir, no de generar más incertidumbre.

    Para plantear reformas aunque para algunos sean muy ambiciosas y para otros no sean más que cambios, determinantes, pero cambios al fin, hay que tener una dirigencia a la altura de las circunstancias. Y en ciertos sectores parece que no lo quieren asumir. Como hemos dicho más de una vez, si no nos involucramos todos desde el lugar que nos corresponda con ánimo de construcción y proyección a futuro, será muy difícil salir del cortoplacismo permanente que no genera valor agregado.