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    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    El desafío del acuerdismo permanente

    El principal desafío de Mauricio Macri parece resumirse en una palabra: Inversiones. Y, en este sentido, todas las medidas del Gobierno giran en torno a atraer empresas que quieran hacer negocios en nuestro país.

    En el contexto de este “desarrollismo amarillo”, el Presidente viajó a Nueva York para reunirse con CEOs de importantes compañías y participar de foros económicos.

    Desde su éxito electoral de octubre y el incipiente despegue de la economía interna, el PRO siente que tiene las condiciones para impulsar más fuerte que nunca la búsqueda de inversiones extranjeras. Es por esto que, además de los viajes internacionales, el oficialismo está promoviendo reformas laborales, impositivas y previsionales.

    Generar un contexto de liberalización de los mercados, disminuir los impuestos a las empresas y lograr un equilibrio fiscal es vital para el desarrollo de la economía a través de la inversión. Este es el plan de Macri para que su sueño se realice.

    Y para que esta meta se lleve a cabo, el Gobierno necesita el consenso de los gobernadores peronistas. La reunión de esta semana del Presidente con los líderes de cada provincia se debió a la búsqueda de acuerdo para las ansiadas reformas.

    Mientras tanto, el distanciamiento de Cristina Kirchner con la liga de gobernadores y legisladores del Partido Justicialista no tiene retorno, según las palabras de Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque del PJ en el Senado. A pesar de que la expresidente enviara emisarios a negociar su ingreso al bloque, Pichetto rechazar de lleno cualquier posibilidad de sumarla al espacio que conduce.

    El quiebre del Frente para la Victoria con el Peronismo en la Cámara Alta es inminente. Luego del 10 de diciembre, cuando la ex presidenta asuma su banca, el Kirchnerismo se escindiría de su antiguo aparato partidario. Esto provocará que el PJ obtenga la segunda minoría del Senado -atrás de Cambiemos- con 23 legisladores y el FpV sólo la tercera con 10.

    Luego de la derrota que sufrió en las últimas elecciones legislativas, la mayoría del peronismo busca mostrarse como una oposición constructiva que mire hacia el futuro y no obstructiva. Los caudillos peronistas saben que para poder “sobrevivir” deben acordar ciertas pautas de convivencia con el macrismo y, a su vez, el espacio del presidente sabe que para poder concretar su “reformismo permanente” necesita de los gobernadores, que suelen tener representación parlamentaria en ambas Cámaras.

    El oficialismo tiene una nueva oportunidad histórica de concretar un pacto económico, político y social con la oposición para una Argentina desarrollada y atractiva para nuevos inversores.