es
    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    Unidos, ¿y organizados?

     

    Nuevamente estamos en una situación de fragmentación del peronismo y ante una nueva apuesta por la unidad. Un proceso que no se sabe con precisión cuando comenzó y – mucho menos – cuando terminará.  Es posible, que a esta altura, se pueda acordar en que el peronismo – muerto Juan Domingo Perón – nunca tuvo un estado de equilibrio estable y de ahí la búsqueda de lo que aún no existió.

    En esta nueva versión de un conflicto generalizado entre líderes del movimiento, entre líderes del sindicalismo y entre parte del mismo con el Gobierno (todo en simultáneo), se han empezado a observar nuevos acercamientos entre referentes, muy posiblemente destinados a saber para dónde se dirigen.

    Luego de las elecciones del 2015 y de las de medio término celebradas el 22 de octubre del año pasado, el Peronismo se enfrentó a una severa crisis de falta de liderazgo y fragmentación. Dicho proceso no solamente se manifestó en el terreno de los proyectos e ideas sino también específicamente en el marco institucional, las lealtades se torcieron, tanto en el Congreso, como en otros ámbitos, por ejemplo, los ejecutivos provinciales y municipales.

    De manera posterior a esos 2 hitos electorales, diversas figuras comenzaron a tomar una distancia prudente de la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien la mayoría de la población que no votó al peronismo, identificaba como uno de los puntos a modificar. Pero claro, el detalle de la situación, fue que aún en ese entonces CFK continuaba siendo una referente principal del Peronismo, incluso con lo que quizás en otra época hubiera significado un ostracismo político definitivo, habiendo formado su propio frente electoral, el Frente de Unidad Ciudadana, separado del Partido Justicialista.

    Sin embargo, y muy recientemente, se están produciendo acercamientos entre líderes que potencialmente podrían derivar en lineamientos básicos o una suerte de acuerdo (que bien podría ser transitorio). Hugo Moyano, por ejemplo, ha dejado entrever la posibilidad de “juntarse a tomar un café” con Cristina. Sabemos que en la política argentina, una frase como ella puede a priori parecer cotidiana, desprovista de complejidades. En absoluto. Resulta exactamente lo contrario.

    Además, personas como Alberto Fernández, quien fuera Jefe de Gabinete del ex Presidente Néstor Kirchner, también mostró una renovada vocación dialoguista, al argumentar que el peronismo “necesita de los votos de Cristina”. En esta línea, ayer por la noche, se juntaron diversos exponentes de ramas diversas del peronismo. Estaban, kirchneristas, massistas, randazzistas y peronistas tradicionales. ¿El objetivo? Reglas para el 2019.

    Es importante notar lo siguiente. Si bien algunas declaraciones mostraron cierto consenso del rol importante de la ex Presidenta en los futuros armados y esquemas, esto no quiere decir que ella lidere o encabece con el mismo estilo. En otras palabras, la ex presidenta ya ha tomado nota de las derrotas electorales y bastó simplemente escuchar algunas de sus pocas apariciones públicas en campaña, durante el 2017, para notarlo.  Sin embargo, es necesario esperar al 2019 para ver si la sociedad también lo notó.

    Mientras tanto, Cambiemos atraviesa una etapa de “capa caída”. Los índices de imagen parecen no haberse recuperado de un diciembre turbulento, al cual se han sumado los aumentos de tarifas de principio de año.  Simultáneamente, algunos especialistas en economía ya han pronosticado que la inflación no bajaría considerablemente durante el año 2018.

    Se destaca durante este año la impronta internacional del Presidente Macri, pero la pregunta de si servirá todo aquel despliegue para atraer más inversiones persiste.  La reversibilidad de los cambios realizados por su administración continúa preocupando a la comunidad de inversores, y quizás con cierta razón.

    Por último, la cruzada del Gobierno de Cambiemos contra ciertos sectores del sindicalismo, cuya imagen general es pobre (y quizás sobrevalorándola) no ha terminado aún, pero aún no está definido cuanto impacto en las percepciones generales podrán tener esos procedimientos, si lo que preocupa al electorado, en general, es la economía, cuyas tibias mejoras (aún muy sectorizadas y débiles) no terminan de afirmarse y hacerse notar.