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    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    Los cambios, el dólar y la confianza

    Los últimos cambios, tanto de la economía como del gabinete, contribuyeron a erosionar aún más la confianza de los mercados e inversores para el Gobierno. La salida de Federico Sturzenegger parecía inevitable frente a una presión alcista del dólar, que se tornó, al menos por ahora, incontrolable.

    La respuesta del gobierno, fue compactar y centralizar. En este caso, se volvieron a unificar las carteras de Hacienda y Finanzas, bajo el liderazgo de Nicolás Dujovne.  Además, Nicolás Caputo, irá la dirección del BCRA.

    Si bien la apuesta es a reestablecer la confianza, es difícil lograr un objetivo como aquel con tantos malestares (hasta el momento) en el equipo económico. Tanto de coordinación como de cumplimiento de los objetivos.  Por otra parte, el gobierno también está en vilo por su recategorización, o no, como mercado emergente, lo cual podría posibilitar la llegada de otra categoría de inversores.

    Además, la subida del dólar, que ya se encuentra por encima de los $28 tendrá ciertamente su correlato en los precios, que a su vez, condicionan a nivel político el accionar del Gobierno.

    En este sentido, y si bien se dice que no hay un líder opositor que aglutine los reclamos hacia el Gobierno, lo cierto es que el peronismo, el sindicalismo y otros están más que atentos respecto del valor del dólar, y es la subida de ese valor, es lo que les da más margen de maniobra.

    Mientras tanto el tiempo corre y la carrera hacia el 2019 ya se plantea como accidentada y plagada de condicionantes. Normalmente, en un año eleccionario, los gobiernos optan por expandirse, gastar más, disminuir el nivel de conflictividad interna.

    Cuestiones que pueden lograrse o no, pero en este caso en particular, Cambiemos parece estar sumamente condicionado, principalmente teniendo en cuenta la situación económica, que no promete ser mejor para el año próximo. Un dato coincidente con las expectativas de mejoría de una parte representativa de la población.

    La ventana de oportunidad de Cambiemos es el tiempo hacia el 2019, pero las tendencias y los análisis muestran una realidad poco alentadora. Es cierto que aún no hay un candidato opositor firme, pese, por ejemplo, a la designación de Agustín Rossi, como el candidato del kirchnerismo.

    Sin embargo, recordemos un dato importante, previamente a las elecciones del 2003, eran pocos los que consideraban que Néstor Kirchner podría siquiera pensarse candidato presidencial, y mucho menos ganar la elección. Ambas cosas sucedieron.