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    DE ASUNTOS PÚBLICOS ARGENTINA

    El diálogo por sobre todo

    Luego de un acalorado debate que se prolongó por 17 horas, el 19 de diciembre Diputados aprobó la Ley de Reforma Previsional en una sesión repleta de chicanas de todo tipo, falacias ad hominem e incluso acusaciones por “portación de apellido”. De manera asociada obtuvo su visto bueno la Reforma Tributaria que comenzó su trayecto hacia su sanción definitiva en Senado.

    El Gobierno continúa optimista pese a que se sucedían episodios de protesta en distintos barrios y ciudades del país. Resulta admirable cómo la Argentina como colectivo social presenta, casi siempre, su “total repudio” a episodios de violencia y su aceptación del diálogo como “única alternativa” para resolver cualquier tipo de controversia. Así se dice. Pero, como quizás ya no sorprende, sucede a menudo precisamente lo contrario.

    Algo parecido sucede con el intercambio de ideas, algo que no costó comprobar a lo lardo de las tres extensas jornadas de discusión en el recinto de Diputados. La mayoría de los dirigentes políticos suelen inclinarse por defender el debate. Eso sí, siempre y cuando este no incluya un intercambio franco de posiciones con el objeto de llegar a un acuerdo, o un principio de acuerdo.

    El Gobierno estuvo lejos de mostrar su costado dialoguista en torno al proceso de formulación del proyecto de ley, como había solicitado parte de la oposición. Más de uno ha manifestado que el Gobierno desoye algunas de las preocupaciones de los sectores medios e incluso más vulnerables, a las que responde con explicaciones un tanto confusas como que “los jubilados podrían perder dinero, pero no poder adquisitivo”, tal como se encargó de ¿explicar? un diputado oficialista.

    Por otro lado, Cristina Kirchner, quien también se quejó del desparpajo del Gobierno a la hora de tomar algunas medidas, faltó a un debate de la Reforma Tributaria con el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en el marco de la Comisión de Presupuesto del Senado. La ausencia en su debut legislativo completó un año de dudoso compromiso con sus obligaciones democráticas: en agosto y octubre había decidido no ir a votar a pesar de ser candidata de un espacio político.

    Otro hecho de estos días para tener en cuenta: Fabián de Sousa y Cristóbal López, principales exponentes del empresariado aliado a la administración anterior fueron detenidos, acusados por evasión impositiva. Estas detenciones parecen ser una suerte de inyección de “Justicia”, a aplicarse cuando la situación política se plantea adversa para la coalición gobernante.

    El cuadro de la semana se completa con una confusa situación del mundo sindical. Como suele suceder, los acontecimientos políticos ocurren mucho más rápido de lo que la estructura sindical puede asimilar. Se nota al triunvirato de la CGT sin demasiada cohesión interna y con un final inminente en el corto plazo. El paro general, no tuvo el nivel de adhesión esperado y gremios como la UTA – trascendentales para medir el nivel de acatamiento de la huelga – no adhirieron. Además, la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) dejó la conducción de la CGT.

    Esperemos que el fin de año registre bajas en los niveles de tensión. El Gobierno ya apuesta al 2018 y, con más optimismo y atención, al 2019.  Algunas de las claves estarán en los indicadores económicos: la baja de la inflación, la reducción del déficit fiscal y la ratificación del crecimiento (el tercer trimestre de este año registró una mejora del 4,2% del PBI, respecto a igual período del año anterior).  Creemos que el Gobierno ha recibido una lección en la materia de “timing político”. Veremos si, finalmente, las enseñanzas son internalizadas en 2018, año lleno de exámenes parciales antes de rendir el final de 2019.